Lanzando botellas con mensajes al inmenso mar

Facebook permitió que me pusiera en contacto con playbackeros en distintas partes del mundo. Los nombres tenían rostros y entonces podía vincularlos con su respectivo colectivo y el árbol genealógico cada vez tenía más ramas. Y en México ¿qué estaba pasando? Poco a poco empecé a tener más noticias de otros grupos. Y nos empezamos a reunir y decidimos invitarnos  al primer Encuentro de grupos en el aquél entonces Distrito Federal, ahora CDMX.

Un fin de semana intenso. Yo terminé muy cansada mental y emocionalmente. Mucha información, ansiedad de conocernos más, de sabernos más. Lo logramos! Aqauellos mensajes que todos habíamos mandado al inmenso mar tenían respuesta. No estamos solos y queremos estarnos cerca. Pero ¿cómo y para qué? Todavía no lo sabíamos pero creamos un Comité de organización. Y nos empezamos a llamar Red Nacional; porqué sabíamos que había más compañeras y compañeros fuera de la Ciudad que aún seguían lanzando mensajes embotellados. Había que llegar a ellos.

Y le agregamos Teatro Espontáneo y Teatro Playback. Algunos reconociéndose con una metodología otros con la o las otras. Siendo tan pocos náufragos no pensamos en separarnos.

Y así empezamos a recorrer cafés que tuvieran mesas grandes y wifi. Recuerdo que al principio por lo menos había un representante de cada colectivo en el nombrado comité. Cada sesión alguien se nombraba relator para tomar nota de planes y acciones y hacerlo llegar al resto que no habían podido presentarse. Ideas, planes, sueños, encuentros y desencuentros, comunicación y malos entendidos; todo ha sido parte de la construcción que hemos ido levantando poco a poco en la Red Mexicana de Teatro Espontáneo y Teatro Playback.

Este año celebramos el 4o Encuentro Nacional y todavía hay muchos planes para los siguientes años.

El Comité se redujo pero se fortaleció el grupo. Claudia Landavazo, Lorena Núñez, Eva García, Brigitte Bousquet, Luisa Saturnino y Mireya Pérez. Grandes mujeres y seres humanos. Lo que una no piensa lo piensa la otra. Lo que a una no se le ocurre se le ocurre a la otra. Lo que una no sabe hacer lo sabe hacer la otra. En vivo o por skype y llamadas, con café, agua o cerveza. Con botanas o galletas. Con lluvia, temblores y atendiendo cuestiones personales. Hemos sobrevivido. Gracias por enseñarme que nuestras diferencias se han convertido en las fortalezas. Gracias por soñar juntas.

Comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *