El mundo entero está sufriendo debido a esta pandemia que nos está atacando. Contagios, muertes, toques de queda, flexibilidad en la movilidad, encierro, nuevas maneras de convivencia; en fin, qué más se puede añadir a la lista de transformaciones que hemos tenido que vivir. Todo lo cotidiano se ha tenido que modificar y adaptar. Y no podía faltar el teatro en general y por supuesto el Teatro Playback.
No es la primera vez que grupos o colectivas han experimentado con enlaces en distintas plataformas para hacer ensayos, entrenamientos o presentaciones: cerradas a amigos o familiares o públicas. Durante los últimos meses se han multiplicado las presentaciones e incluso talleres en línea. Es lo que hay. No hay manera en este momento de encontrarnos y hacer un taller o una presentación por muy íntima que sea.
Durante mi formación teatral siempre desdeñé el teatro grabado. Por supuesto que en mi época de estudiante no contábamos con tantas maneras distintas de estar en línea. Por lo menos no eran accesibles para todas. De cualquier manera no me ha gustado. Claro que con más equipo y cámaras podríamos tener una mejor visión de un hecho teatral. Tener acceso a distintos ángulos, hacer zoom sobre un gesto, etc; podría acercarnos un poco más a la sensación de estar en vivo. Yo pensaba: “si vamos a meter más cámaras, edición y demás; pues mejor hagamos cine”. El teatro es en vivo.
Recientemente miré una producción del National Theatre de Londres, la obra de Frankenstein de Mary Shelly y dirigida por Danny Boyle. Producción del año 2011 donde Johnny Lee Miller y Benedict Cumberbatch intercambian papeles. Una función uno de ellos es el Dr. Frankestein y el otro “el monstruo”. Quise ver las dos versiones y me encantó!! Claro, es el National Theatre y tienen un equipo de filmación super profesional y se puede disfrutar muy bien la función. Sin embargo, me imaginaba la sensación del calor del teatro, mirar el hermoso diseño de iluminación en vivo debió ser super emocionante. Cuando yo voy al teatro, a cualquier tipo de teatro, me gusta fijarme en detalles; en cosas o personajes que no están hablando, en los y las músicas (si hay). Me encanta mirar al público y sus reacciones. Todo eso no lo tuve, pero finalmente esa obra ocurrió hace años y era la única manera de mirarla.
El Teatro Playback en vivo, pero ¿en zoom, o skype? Yo no he tenido la urgencia de hacerlo. De actuar o conducir una presentación. Incluso tampoco de mirarlo. Hay un par de presentaciones que he tenido la intención de mirar pero no han coincidido en las horas donde estoy despierta o me he confundido de horario y las he perdido. Creo que se necesita un entendimiento y experiencia en playback suficiente para que podamos adaptar su esencia o elementos indispensables. Se necesita también experiencia de actuación en una cámara, imaginarse qué miran y un trabajo de síntesis aún mayor que en una presentación en vivo. Adaptación y/o creación de nuevas formas que puedan brindar al público una experiencia visual interesante también. Que logren quedarse con nosotras y que logren ver algo más que puros cuadritos en su pantalla. A pesar de estas consideraiones no desdeño el Teatro Playback a través de una pantalla. Los tiempos han cambiado y lo mejor que podemos hacer es adaptarnos a las nuevas circunstancias.
Yo continuaré mirando las presentaciones que pueda y seguiré cuestionándome cómo hacer dichas adaptaciones. El formato funciona casi siempre. Necesitamos contar historias más que nunca, necesitamos escuchar que del otro lado del mundo están sintiendo exactamente lo mismo que yo, que han pensado lo mismo, que temen y añoran lo mismo. Pero también que hay otras maneras de sobrevivir y lidiar con el encierro y esta situación histórica que vivimos.
Leave a Reply